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miércoles, 18 de febrero de 2026

¿Nuevos comienzos?

Por Sergio Marcano.

 
¿De verdad se terminaron los años de Revolución Bolivariana?

 

En las redes, en los periódicos, todo el mundo repite que estamos viviendo una transición;

pero aún yo no logro visualizarla claramente,

porque cuando camino por las calles todo parece exactamente igual;

los mismos puestos de buhoneros vendiendo baratijas,

las mismas caras ajadas de siempre haciendo comunicados en todos los medios de comunicación,

la misma estrechez económica que nos asfixia a todos y no le permite a nadie comer completo en ninguna quincena.

Los únicos movimientos que observo en las noticias están ligados al universo petrolero, ahí todos los días se discuten y aprueban nuevas leyes, se hacen acuerdos comerciales, se adquieren nuevos clientes;

y nada de eso resulta extraño, porque Trump en casi todas sus declaraciones a los medios sobre Venezuela, siempre fue tajante en demostrar su interés por el oro negro criollo…


Así que al parecer ese será el epicentro, la columna vertebral, de todos los cambios que teóricamente se sucederán en algún momento.

 

Lo raro, a mi juicio, es que la gran mayoría del pueblo chavista no pareciera estar molesto con lo que sucede con relación a esto; incluso ha marchado en apoyo a estas nuevas políticas petroleras, como siempre, vestido de rojo y con mucho entusiasmo.

 

Será que ¿No se han dado cuenta de que se están contraviniendo expresamente las directrices que les dejó el “comandante eterno”?

 

El absurdo de este país tropical no tiene parangón.

 

 

También me resulta peculiar, que a pesar de todo lo que se profetizaba en las redes sociales, acerca de robos y saqueos imperiales;

el dinero de la venta de petróleo, se ha estado subastando a connacionales en diferentes bancos del país;

en efecto me parece que ahora hay más información del dinero de esos recursos que en todos los gobiernos de la revolución Bolivariana.

 

 

Pero sigo confundido;
entonces ¿Sí estamos en el comienzo de una nueva etapa?

O lo que estamos viviendo ¿Es un castillo de cartas que puede venirse abajo en cualquier momento con un eventual cambio del Gobierno Norteamericano?

 

Las fracciones del oficialismo que no están dispuestas a cambiar sus posturas ideológicas, cada día que pasa expresan más claramente su malestar en todos los escenarios de la política nacional.

 

Entonces, en el caso hipotético de que se terminase la amenaza armamentística norteamericana, ¿Podría volver a empoderarse un Gobierno revolucionario?

¿Se revertiría lo que el Gobierno interino ha estado reconfigurando desde el 3 de enero para acá?

¿Regresarían a nuestro territorio los vetustos ideólogos caribeños?

 

¿O el interés por nuestro petróleo nos haría continuar bajo la tutela armada de un eventual nuevo Gobierno Norteamericano?, ¿Incluso si es republicano?

 

O,

en el mejor de los escenarios,

 

¿Habría elecciones libres en algún momento próximo y el pueblo venezolano decidiría su futuro voto a voto?

 

???

 

La incertidumbre y la ansiedad de estos días aciagos,

liminales,

me corroe la mente,

no me deja dormir,

me tiene obsesionado con el quehacer noticioso diario,

 

incluso me ha empujado, a consultar en internet a tarotistas, brujas y videntes de diferentes partes del mundo,

pero mi flirteo con la quiromancia tampoco ha logrado calmar mi desasosiego, porque nada de lo consultado predice un escenario verosímil…

 

Al parecer lo único que resta,

como dicen los miembros de alcohólicos anónimos,

es vivir un día a la vez…

 

Ser positivo, para variar.

 

Pero ¿cómo se recupera la esperanza de que el día de mañana puede ser mejor?

De que las cosas pueden salir bien en esta tierra de gracia…

 

Tocará ponerse zen y seguir teniendo paciencia,

permanecer a la expectativa,

mirando con atención todo lo que se sucede,

 

seguir soñando con una sociedad más justa e inclusiva con sus habitantes,

independientemente de su ideología,

 

sin presos políticos;

 

con una economía más sana…

en donde las necesidades básicas del pueblo sean atendidas sin triangulaciones, ni intereses ocultos, ni mezquindades.

 

Un país en el que todos podamos volver a tener agua corriente,

electricidad estable,

gas,

gasolina…

                    

 

Pero, ¿cómo se reconfigura la identidad social de las viejas y las nuevas generaciones luego de los casi 30 años de “la revolución bonita”?

¿Cómo se resetea la comprensión de lo que es normal y de lo qué no?

 

¿Cómo se vuelve a entender, que es responsabilidad del Estado invertir el dinero de las riquezas de Venezuela en el bienestar del colectivo?

 

¿Cómo recuperamos la noción de que los gobernantes nacionales son sólo funcionarios públicos con mandatos finitos?

 

 

Quizás la tan mentada transición que vivimos, no debería estar en manos de una sola fracción política;
tal vez debería ser un proceso más amplio,

con más representación de otros sectores de la sociedad,

 

para entre todos,

en colectivo,

 

lejos de las parcialidades y mezquindades de la izquierda, de la derecha criolla y sus ideólogos externos habituales;

 

comenzar a recuperar Venezuela de todo el daño estructural,

de toda la pobreza inducida por diseño social,

por incompetencia

o corrupción;

 

de pronto así sería más fácil, más verosímil, más expedita, la reconfiguración de todos y cada uno de los poderes y de las instituciones del Estado;

 

la restauración del equilibrio perdido en la balanza de la democracia;

 

la conexión de la fe de la gente en ese complejo ecosistema de cambios necesarios, que teóricamente se están desarrollando día tras día en tiempo real, mientras escribo estas palabras…

 

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