Por Sergio Marcano
Desde hace más de 20 años en este pandemonio tropical llamado Venezuela, todo,
desde lo más básico a lo más complejo, implica rigores y sacrificios;
en la ya no tan nueva cotidianidad que trajo consigo la revolución;
dependiendo de la ciudad o de la zona en la que esté tu residencia,
hay recortes diarios de energía eléctrica,
hay que esperar a que llegue el agua por días o semanas;
tarda en aparecer el gas que se necesita para cocinar,
los bolívares devaluados que recibes como sueldo por tu trabajo, no alcanzan para comer, pagar servicios, vestirte, calzarte, tomar medicinas o curarte; porque la inflación es de las más altas del planeta y todos los precios terminan pagándose en dólares;
no hay libertad de expresión,
las fuerzas militares y policiales no respetan el estado de derecho,
no funciona el sistema hospitalario,
hay que hacer cola para pagar gasolina en bolívares,
y etc, etc, etc.
