Por Sergio Marcano
Bebiendo tragos de ron blanco de una botella de agua,
atormentado por sus deseos,
desolado por la frustración,
ansioso,
intranquilo y sin paz mental,
David recorre las calles de la ciudad, en busca de sujetos y objetos para su fotografía.
No son las 11 de la mañana y ya está borracho;
como borracho ha estado los últimos 6 días;
como pretende estar borracho todos los días que hagan falta, hasta que se le pase el duelo que siente en el cuerpo.
En una calle de la Candelaria,
se encuentra, por casualidad, con una tienda de artículos de ortopedia,
y por un momento, tomando fotos de maniquíes con formas de mujeres, hombres y niños lisiados,
David logra distraer su mente.