Por Sergio Marcano
En medio de la Avenida Miranda, en el centro de un cerco policial;
David (36) un hombre delgado y atractivo, corresponsal del periódico “La Nación”,
toma fotografías de los cadáveres de dos hombres baleados que yacen en el suelo;
la sangre fresca de los abatidos, corre rauda por el pavimento entremezclándose la una, con la otra.
El agente Narváez le explicó a David lo que se sabía hasta el momento de los asesinatos; que en las primeras experticias realizadas, parecían tratarse de un ajuste de cuentas entre malandros extorsionadores y comerciantes de la zona.
David grabó todo lo que le dijo el oficial en una aplicación de su teléfono.
Y encerrado en su oficina, tipeó en su computadora una nota de lo acontecido,
A pesar de que lleva 3 días sin fumar y está algo ansioso; en menos de 20 minutos de haber comenzado, entregó la nota de los asesinatos en la avenida Miranda al editor.
Esa noche,
el 28 de diciembre,
es la fiesta de fin de año de la oficina.