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jueves, 17 de noviembre de 2022

Solo un Momento. PARTE I. Encuentros fortuitos.

Por Sergio Marcano.


Mario es un hombre blanco, delgado, de 46 años.
Es un profesor de secundaria que se esfuerza día a día por vivir lo más decentemente que puede en la depauperada Venezuela contemporánea.
 
Es el padre de Yelitza, de 7 años de edad y por ella siente un amor sobrehumano.
A ella le dedica todo el tiempo que Elimara Herrera, su ex-pareja, le permite.
 
Mario lleva ya 3 años y 9 meses solo.
Luego de su difícil divorcio decidió que no quiere más complicaciones amorosas en su vida y ha permanecido soltero desde entonces.
En este momento Mario está cursando el último semestre de una Maestría en Literatura Latinoamericana.
Desde que esos estudios comenzaron hace un año y medio, su mente se mantiene distraída y ocupada analizando el verbo y la estructura narrativa de los más variados autores argentinos, colombianos, uruguayos, mexicanos y venezolanos.
 
Esta semana Luis Daniel, su mejor amigo de toda la vida consiguió “un tigre” pintando la casa de un empresario en Puerto Cabello y le llamó para preguntarle si quería ser uno de los tres pintores.
 
Si bien Mario no había pintado con brocha gorda más que cualquier hijo de vecina, aceptó el trabajo porque el pago era en dólares y en 7 días podía ganarse lo que se ganaba en 4 meses dando clases en el instituto.
 
Una matemática a todas luces ineludible.

jueves, 10 de noviembre de 2022

jueves, 27 de octubre de 2022

El sepulturero del campo santo en la montaña

Por Sergio Marcano.

Juan Francisco nunca sirvió para el liceo.
No era por falta de inteligencia, porque él siempre fue un muchacho bien despierto, sino simplemente porque no le gustaba estudiar.
Cuando se decidió a dejar de ir al bachillerato estaba por presentar los exámenes finales del segundo año.

Su madre, Josefina Morales, fue muy enfática al momento de decirle que si no servía para el estudio, tendría que servir para trabajar; pero que en su casa no se quedaría sin hacer nada.

Lleno de orgullo, pero decidido a no volver al salón de clases, Juan Francisco comenzó a buscar trabajo.
Primero probó suerte en los campos de cultivo; en donde colaboraba en todo lo que hiciera falta, sembrando, cosechando, atendiendo a las vacas, los cerdos, las cabras y las gallinas.
Luego como caletero en el mercado municipal, descargando la mercancía de los camiones, reces, pollos, verduras, frutas.

Pero en ninguno de esos trabajos se sintió a gusto. 
Ni tampoco ganó mucho dinero.

Entonces, por referencia de su vecina, la señora María Lorena de Avendaño, Juan Francisco conoció al Sr. Alberto Montero. Un hombre ya mayor, de pocas palabras y apariencia sencilla. Una persona muy respetada en la comunidad, porque siempre ayudó desinteresadamente a todos lo que necesitaron de él en los 50 años que llevaba como sepulturero.
Y tan solo unas horas después de ese breve encuentro; justo al amanecer del día siguiente, Juan Francisco comenzó a trabajar como su ayudante en el campo santo; primero desmalezando, luego abriendo huecos y zanjas de distintos tamaños, todo esto según se fuera necesitando.
 
De eso hace hoy ya 23 años.

jueves, 20 de octubre de 2022

El Funeral de Romina

Por Sergio Marcano.

Romina tiene 64 años.
Desde hace ya unos tres años, luego de la trágica muerte de su marido en un aparatoso accidente de tránsito en la Autopista Regional del Centro, vive sola en un pequeño apartamento de Altamira.

A veces su hijo Jaime la visita.
Ella le cocina sus platos favoritos, dulces y salados, e incluso otros para que se lleve y comparta con su mujer.
Pero Jaime nunca se queda demasiado tiempo.
Él siempre está apurado y con algo pendiente por resolver.
 
Romina no le dice que se siente sola.
Que está triste, deprimida.
Que no tiene ánimos de leer, de ver televisión, ni de hacer nada.
Que ya ni siquiera quiere cocinar para ella misma.
Y ese abandono se ve sobre todo en las matas del balcón, que luego de cuidarlas por años, se han ido secando una tras otra.

jueves, 13 de octubre de 2022

Historias de tapaboca.

Por Andreina Gutiérrez.

I

              La vecina de la cuarta vereda la saluda por la mañana, apenas la reconoce, apenas se da cuenta del 'buenos días', ella intenta hacer un gesto de último momento para no quedar como antipática, pero ya es tarde cuando se acuerda que el tapaboca bloqueó por completo su sonrisa diplomática. Andrea sabe que igual todo el mundo en la pequeña urbanización la cree muy sifrina y egocéntrica, ciertamente ella no habla con nadie, no es amiga de nadie, no visita ninguna casa vecina, más de la mitad de su vida allí y básicamente no conoce a casi nadie. En realidad no es por ego, es una mezcla maldita de timidez y sumisión a su familia, un enfermizo comportamiento de encierro toda su vida, exacerbado por la cuarentena. Gestos débiles, medias sonrisas, miradas bajas, suelen sustituir en ella cualquier palabra de saludo a los vecinos, ese primer contacto con el mundo, antes de salir al mundo. 

miércoles, 17 de agosto de 2022

Ataques e invasiones extraterrestres del mundo vegetal. Parte II.

Por Sergio Marcano.

Las plantas son más habilidosas de lo que pensamos con frecuencia, si hacemos un poco de memoria, recordaremos que son ellas las responsables del extraordinario proceso químico que nos permite tener aire para poder respirar en el planeta tierra (la fotosíntesis

El nacimiento de sus primeras formas de vida (las algas) data de al menos 2.000 millones de años, y las primeras plantas terrestres tienen al menos unos 500 millones de años. los mamíferos nacieron mucho después; tienen tan solo 65 millones de años evolucionando en el planeta, y en ese grupo los homo sapiens, los seres humanos, somos aun más jóvenes, ya que tenemos solo unos 200.000 mil años es decir, somos al menos unos ¡435 millones de años mas jóvenes que las plantas!–.  Son ellas además la forma de vida más grande y extendida de nuestro planeta, y, como si fuera poco, son las encargadas de producir buena parte de lo que comemos (de lo que comen los animales), de lo que vestimos, cura nuestras enfermedades, etc. 

A lo largo de la historia el cuestionamiento acerca de si esta forma de vida posee inteligencia, ha generado los más acalorados debates en los círculos de biólogos alrededor del mundo; sin ser un especialista en el tema, solo puedo suponer que si las plantas no manejasen diferentes formas de inteligencia no habrían logrado sobrevivir por tantos millones de años; ni creado en ese tiempo la inmensa variedad de relaciones simbióticas que podemos observar en todos los ambientes y ecosistemas en los que echaron sus raíces y prosperaron.

En la literatura, el cine, la televisión y el comic, está discusión también parece haberse inclinado hacia la teoría de la existencia de la inteligencia de las plantas; estos silenciosos y enigmáticos seres vivos que aun sin poseer formas físicas ligadas de ninguna manera con el mundo animal (picos, garras, materia gris) –sean terrestres, creados en un laboratorio o vengan del espacio exterior– siempre terminan por sorprender a los más soberbios e ingenuos personajes a los que se enfrentan en el universo de la ficción.